16 de noviembre de 2012

Hay gente para todo.


No todos los seres humanos vienen del mono, unos van al él.
Y digo esto porque es algo que día a día se ve más a menudo. Por ejemplo, la gente que se deja influenciar por la televisión o por, algo que es mucho peor, el tonto de la clase. Y sí, hablemos de él.
Pueden pasar años, siglos o milenios, pero por regla de tres siempre, siempre, siempre meterán a un tonto de clase (ya nacen con ese mote puesto) en la nuestra.
Yo intento alejarme de ellos. Pero me resulta imposible no estudiar a estos fenómenos humanos. Y tras 17 años de estudios, he llegado a la conclusión de que hay dos tipos de tonto de clase. Por un lado está el tonto de clase que lo es de verdad, es decir, ese al que le preguntas: Oye, ¿1+1 cuánto son? Y éste, alegre porque cree que lo sabe, te dice: ¡Puf! ¡Qué fácil! Son 8. (Ahora que lo pienso no es un buen ejemplo porque si tú le preguntas cuánto es 1+1 tú también te conviertes en un poco lerdo…) Bueno, este tipo era el más frecuente en los últimos años. Pero como bien sabemos, todo avanza. A veces para bien, y otras como en este caso, para regular tirando para una mier…ya sabéis. Y el que “avanzó” es el tonto de clase listo. Sí, sí…veréis.
-Tonto de clase listo: Dícese de aquella persona que saca buena nota en los exámenes, que se integra en la sociedad, pero al que te apetecería darle constantemente con un canto en los dientes. Y en todas las clases hay uno. Si crees que no lo hay, preocúpate, puede que seas tú.
Éste hace gracias sin gracia, cree que mola (pero más bien da penasco) y tiene una risa particular. Sí, esa risa que cuando la escuchas piensas: Madre mía, ¿qué he hecho yo para merecerme esto? Karma, no seas cruel.
Bueno, hamijos midos, esta es la conclusión a la que yo he llegado. Lo malo es que para poder llegar a ella he tenido que pasar mucho tiempo con este tipo de personillas, y eso te afecta aunque no lo creas. Porque, como todos sabemos, 1+1 son 8 y no 2 como dice la gente corriente.
Sus quiere, Naomi.

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